Lactancia con mellizos

Hola sister,

El otro día coincidimos en un evento con una pareja que también tenía mellizos, (que no gemelos… ), y como no podía ser de otra manera nos pusimos a comentar la jugada.

Los mellizos (no los nuestros), tenían algo más de nueve meses y su mamá les seguía dando el pecho. Según me dijo, mantenía una media de cinco tomas al día.

A mí me parece meritorio el mantenimiento de una lactancia materna más allá de unos meses cuando hablamos de más de un bebé, y sobre todo, cuando se trata de lactancia materna exclusiva. Al menos con un ritmo como el que mantenía esta mamá. En mi caso, reconozco que fue una experiencia muy emocionante, y que cualquier madre que haya disfrutado experimentándolo con un bebé, podrá imaginar cómo sería vivirlo con dos a la vez. Recuerdo que por recomendación de las enfermeras del hospital, desde el segundo día iniciamos una lactancia mixta para garantizar la correcta evolución del peso de los niños. Si bien al principio no me hizo mucha gracia que me “enchufaran” los mini biberones con la leche de fórmula de apoyo, con el tiempo agradecí este sistema mixto; mis hijos disfrutaron de la leche de su mamá, y su papá contribuía oportunamente con los biberones de postre.

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En su momento me preguntaban cómo podía arreglármelas con los dos y cuánto tiempo dedicaba al día para darles el pecho. La verdad es que yo tuve mucha ayuda por parte de Perico, y sin ésta ayuda, dudo mucho que lo hubiera conseguido. Siempre tuve claro que era una opción que me exigiría más dedicación personal que una lactancia con leche de fórmula, pero a mí me apetecía mucho y guardo un excelente recuerdo.  Eso sí, para aquellas futuras mamás de “múltiples” que se lo plantean, me gustaría comentarles alguna experiencia que yo tuve por si puede servirles de ayuda en algún momento:

Algo imprescindible para tener un buen comienzo y que no se ha de olvidar en ningún momento: “Ante todo, mucha calma”.

La primera toma de contacto para iniciar la lactancia con mis bebés fue bastante surrealista. Después de una cesárea con la mitad de mi cuerpo aún paralizada y la otra mitad un poco aturdida, las enfermeras me trajeron a Tortu y a Chinita y me dijeron que era el momento y que lo mejor era ponerles a los dos a la vez. Que yo no me preocupara que ya me ayudaban ellas. Yo no dudo ni un minuto de la buena intención que tenían, pero la escena que resultó fue bastante curiosa y de una carencia de intimidad absoluta: una enfermera a cada lado de la cama sujetaba cada bebé y a la vez dirigían a los pobres para que pudieran engancharse al pecho. Mi suegra a un lado, Perico al otro. Merry que se asomaba para ver como se portaban sus hermanos… Es posible que algún otro espontaneo que intuyera el espectáculo se asomara a echar un vistazo; no lo puedo recordar con exactitud. Y yo mientras, mamá primeriza, allí en el medio. Mi primera recomendación, que por otra parte no es nada nuevo: cuanto menos bulto, mayor claridad.

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Los bebés en un parto múltiple suelen ser prematuros y por lo tanto también suelen tener un peso inferior al de un bebé que nace “a término”. En mi caso, como sabes, nacieron en la semana treinta y siete y ya se consideraba un embarazo “a término”, pero su peso era sensiblemente inferior a muchos bebés que nacen un par de semanas después. Su fuerza para engancharse al pecho y succionar también era un poquito menor. No hay que desesperarse. Es increíble cómo van aprendiendo el oficio. Los seres humanos somos así; para aprender a caminar tardamos meses, un año, o a veces más tiempo, pero para comer nos espabilamos antes…

Cada bebé aprenderá a un ritmo diferente con mucha probabilidad y esto no ha de ser motivo de estrés. Es bueno respetar este ritmo de aprendizaje, pero en la medida de lo posible, es conveniente intentar igualar el número de tomas que realicen lo antes posible.  Hay muchas mamás y expertas en lactancia (comadronas, pediatras, etc) que no están de acuerdo con la “organización” de la lactancia y prefieren un sistema “a demanda” para alimentar el cuerpo y el espíritu del bebé. Por supuesto, respetable. En mi caso, por salud mental, a partir del mes y medio aproximadamente, tenían igualadas las tomas que realizaban al día, y rara vez nos salíamos de esta rutina. No tengo ningún recuerdo de mis hijos “sufriendo” porque pidieran una toma más, y eso que Tortu es bien tragón desde pequeñito. Lo que tratamos de adecuar siempre fue la cantidad de fórmula que les dábamos a la vez que realizaban la toma del pecho para que tuvieran suficiente.

Cuando hay dos bebés, todo se complica un poquito. Por ejemplo, al principio hay algo que parece sencillo controlar pero por experiencia se despista muy facilmente; se trata de recordar de qué pecho ha comido cada uno y cuanto biberón han tomado.  Hay que tener en cuenta que las tomas son cada tres horas más o menos y al ser “dobles” a veces te da la sensación de que no has descansado entre toma y toma.

Con este ritmo de lactancia para alimentar a dos bebés, los pechos no descansan apenas, y es muy importante vigilar que los niños están en una posición correcta en cada toma. A mí me explicaron que no debía haber dolor, y si éste se producía era porque el bebé no estaba bien enganchado. Lo pude comprobar. Chinita tardó un poquito más en acoplarse, y esto provocó que saliera alguna grieta. El mejor remedio es la misma leche materna, aunque también va fenomenal poner  un poquito de lanolina natural que además no es necesario eliminar para una nueva toma.

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En cuanto a las posturas y la forma de darles el pecho. Algo que yo recomiendo sin dudarlo es el cojín de lactancia. Los cojines grandes no hacen el mismo servicio. Con este cojín yo pude darles en muchas ocasiones el pecho a la vez. Es impresionante la sensación. Solamente había un problema; me los tenían que colocar porque yo sola no era capaz de hacerlo (hay que tener en cuenta que ellos no se mueven en busca del pezón perdido y es necesario ponérselo fácil). En mi opinión, si se puede realizar la toma de forma conjunta es el sistema ideal. Yo calculé en su día el tiempo dedicado de forma individual y conjunta, y realmente compensa.

Por último, en mi caso a partir del quinto mes, teniendo en cuenta que los biberones iban aumentando sensiblemente la cantidad de leche y que las tomas se iban espaciando un poco en el tiempo, mi producción de leche también fue bajando, por lo que decidí finalizar la lactancia a partir de los seis meses. No tuve mayores problemas. Y los bebés tampoco. Cambiaron teta por cuchara sin mirar atrás. A mí me liberó mucho pero reconozco que también me dio mucha pena…

Fotos: doublethink.us.com, wisebrother.com, articulo de remate y mi mundo philips

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