Mudanzas

Hola sister,

Después de muchas horas dedicadas a la búsqueda de piso ¡por fin lo encontramos! Ahora ya solo queda realizar la temida mudanza, así que ya estoy nerviosa, cansada y emocionada, pero a la vez muy contenta. Es una mezcla un pelín peligrosa para la convivencia en casa durante estos últimos días…

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Como sabes, el cambio de casa no es algo nuevo para mí ya que de forma bastante similar a la tuya, he estado moviendo maletas y otros enseres desde los diecinueve años. De hecho, haciendo un poco de memoria del número de pisos en los que he vivido desde esa edad, éste se acerca a la veintena, y ya casi podría asegurar que el próximo no será el último. Pero esta vez hay una gran diferencia con el resto de mudanzas que he realizado hasta ahora; no había dos pequeñas criaturas deambulando por las esquinas, cayéndose cada dos por tres como si fueran bolos, ¡ah! y tocándolo todo. Ya te puedes hacer una idea de como están siendo los preparativos ¿verdad?

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Este tema de los niños se lo he explicado en un lenguaje mucho menos cariñoso al responsable de obra del nuevo piso, y también le he sugerido en un tono muy creíble irnos todos a su casa como no acaben su trabajo en la fecha aplazada por tercera vez. Teniendo en cuenta que debemos dejar el piso en el que estamos en los próximos días, creo que mi tono determinante al efectuar esta sugerencia le ha dejado con la mosca detrás de la oreja, y es que aunque solo sea por no tener que acoger a una familia numerosa en su sosegado hogar (supongo que así es su hogar), espero y confío en que finalicen el trabajo a tiempo. Sí, sé lo que estás pensando, que ni de coña lo van a acabar… En fín, ya te contaré.

¿Nostalgia? Pues la verdad es que no. En esta última casa estábamos muy bien y nos gustaba mucho, pero además de la necesidad objetiva del cambio, puede más la emoción de poder colocar en orden mis cosas (¿podré?), cambiar algo la decoración que teníamos y volver a tirar, tirar mucho. Sé que hay personas a las que este tipo de cambios pueden llegar a entristecerlas y quizás hasta les cueste un tiempo para la adaptación a la nueva casa. En mi caso esto no ocurre; para que te hagas una idea, cuando vamos de fin de semana a algún sitio y volvemos por la noche al hotel después de una buena excursión, a veces me sorprendo a mí misma diciendo: “qué bien que ya estamos en casa”.

¿Seré rara? Un poco sí, pero no por estas cosas…

Imágenes de apartamenttherapy.com y lateblooms.com

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