Una reducción de jornada poco conciliadora

Hola sister,

Hace unos días, estaba “tuiteando” con dos mujeres sobre la reducción de jornada por cuidado de hijos. Concretamente, una de estas mujeres se quejaba de la crítica que otras realizan a las pocas que se están atreviendo a solicitar un derecho establecido de forma muy clara en la normativa actual.

Que sean mujeres las que realizan esta crítica, no deja de llamarme la atención por muy claro que tenga a estas alturas que existe una rivalidad entre nosotras que provoca situaciones de este tipo. Pero asumiendo esta falta de solidaridad a nivel general, cuando hablamos de crianza de hijos, echo de menos un punto fraternal que nos vendría muy bien a todas.

Además, ¿de qué tipo de mujeres estamos hablando? ¿Señoras que han optado por no tener hijos? ¿Mujeres con grandes ambiciones profesionales incompatibles a priori con la maternidad? ¿Madres que no se han atrevido a solicitar este derecho? Desconozco en qué tipo de perfil se encuadraban aquellas a las que se referían mis “co-tuiteras”, pero recuerdo la expresión que más les molestaba cuando hablaban de ellas: “las que mejor viven”.

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Te pongo al día de cómo se vive esta situación en España. Al menos desde mi experiencia y la de algunas amigas que se ven en situaciones de este tipo y me animan para que te lo explique. Verás que hablo de mujeres, porque aunque el derecho asiste también a los hombres, el número de padres que lo solicitan es mucho menor. Pero esto ya sería otro tema…

Sinceramente, no conozco a ninguna madre que solicite la reducción de jornada y utilice las horas que ha pedido para tumbarse en el sofá en cuanto llega a casa. Me puedo imaginar sin desviarme mucho de la realidad cómo puede ser un día cualquiera en sus vidas. Después de un trabajo en el que se han tenido que organizar para realizar la misma cantidad de tareas que tenían antes de la reducción de jornada en menos tiempo, salen pitando a la guardería o a la casa de los abuelos a recoger al niño o a los niños. Llegan a casa y empiezan con los quehaceres propios de la familia; no hace falta entrar en detalles que todos conocemos. Y después de este día “relajado”, dependiendo del tipo de profesión que tengan estas mujeres, es posible que cuando los peques ya estén recogiditos, saquen su portátil y aún resuelvan algún que otro tema pendiente.

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A esto que te he descrito muy por encima, aquí lo están llamando “conciliación familiar”. Y yo me parto de risa… Hablando en serio, me indigno… No tanto porque el sistema no funcione en general y muchas mujeres que han solicitado la reducción de jornada tengan que realizar una tarea muy similar, sino la misma, de forma más rápida y más eficaz en menos horas. Por supuesto, y como se establece en la norma, cobrando menos salario. Estas mismas mujeres llegan a su casa, cambian un estrés por otro durante unas horas, y después continúan su jornada laboral con los peques ya acostados. Ya sabemos que el amor por los hijos te da una resistencia que no sabías que tenías.

Mi irritación viene cuando oigo comentarios sobre la buena vida que llevan estas mujeres, la falta de implicación en el proyecto, la ausencia de lealtad, que si no tienen compromiso y no sé cuantas tonterías más… Los que vienen por parte de la empresa me los puedo esperar, por equivocados que puedan estar. Es su papel, su negocio, sus temores, sus apuestas, sus “x” que también comentaré algún día… Pero los que vienen de parte de compañeras, son mucho más duros de encajar.

Si se trata de analizar formas de vida dentro de las organizaciones empresariales, algunas de estas trabajadoras que se permiten el lujo de criticar a este colectivo de madres que según ellas “viven tan bien”, tienen la extraña costumbre de permanecer calentando la silla en la oficina un par de horas más de las que toca. Nunca he sabido muy bien cuál es la finalidad de este tipo de comportamiento; a veces he pensado que se trata de dejarse ver entre los jefecillos, muchos de ellos especialistas también en pasillear a última hora; otras veces he sospechado que no tenían mejor plan para ese día, y en alguna ocasión he creído que se trata de una conducta temerosa relacionada con la posible pérdida del empleo si no realizan horas de presencia por encima de lo que realmente les corresponde. Esto último, es bien triste, y por desgracia, también ocurre. El hecho es que tantas horas por encima del horario establecido sin un objetivo claro, deja muchos momentos libres, y criticar lleva su tiempo

En fin, que ya me he desahogado un poco… Pero ¡cuéntame! Y por ahí, ¿Cómo funciona esta conciliación familiar?

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Fotos post y home: paperblog.com, grupofinsi.com y masola.org

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COMMENTS

  1. JULIA 7 febrero, 2013 at 12:15 am #

    No hagáis “reducción de jornada”, haréis el mismo trabajo pero en menos horas y cuando lleguéis a casa os tocará “jornada completa”. Donde está la ventaja?

    • Sofía 7 febrero, 2013 at 10:07 am #

      La verdad Julia que es un tema complicado. Si la pides, es muy probable que ocurra lo que comentas, y si no la pides, tampoco llegas a todo en muchas ocasiones. Esperemos que vaya cambiando la mentalidad con las próximas generaciones. Muchas gracias por tu aportación.

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  1. La conciliación familiar en algunas empresas | Cuentame SisterCuentame Sister - 26 febrero, 2013

    […] unos días te contaba un poco como funciona la reducción de jornada como medida de conciliación familiar aquí. Mejor dicho; como no funciona. Pero me centraba un poco en la forma de tratar este tema en […]

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