Viajar en Trenhotel

Hola sister,

Como te decía, en el medio de una mudanza no hay nada mejor que ir de boda (te puede servir para probar la capacidad de organización y paciencia que tienes), y si además necesitas desplazarte ochocientos kilómetros pues mejor todavía. Como a nosotros nos gustan las emociones fuertes nos plantamos con nuestras maletas, los trajes de boda, el ordenador y el cochecito gemelar en la estación de Sants. Eran las nueve de la noche y nos disponíamos a probar una nueva forma de viajar: el tren-hotel.

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Nada más llegar al vagón del Trenhotel y asomarnos a la puerta ya empezamos a intuir que el espacio no iba a ser muy generoso, y la primera duda fue dónde guardar el cochecito gemelar. ¡Tarea complicada! Ver a un padre que daba vueltas un poco desesperado intentando buscar un hueco para la silla de su hijo no nos ayudó mucho. Finalmente el “pobre” Perico tuvo que pujarlo por un montón de pasillos estrechos hasta llegar al vagón de la tripulación, que es donde tuvimos que dejarlo. Él que pensaba que ya se había terminado el maratoniano paseo de cajas arriba y abajo con la mudanza…¡Pues no!

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Una vez dentro de la cabina que nos tocaba en el vagón los primeros minutos fueron un poquito desalentadores porque no veíamos como organizar maletas y niños en espacios tan diminutos, pero ya sabes que somos algo espabilados y la necesidad nos aviva el ingenio, así que enseguida colocamos cada “cosa” en su sitio. Supongo que no es así, pero estas cabinas parecen estar diseñadas por algún iluminado de Ikea, en el buen sentido de la palabra “iluminado”. ¡Qué forma de meter tanto en tan poco espacio! Tienen ducha, lavabo, las camas con sábanas y manta, televisión… No creo que haga falta mucho más para dormir una noche, la verdad.

Por otra parte, tener que dormir con los peques era algo que no prometía muchas horas de sueño para nosotros, pero como el objetivo principal era que los niños durmieran, esto no nos importaba demasiado. Charlie y Merry fueron encantados en una cabina independiente con sus pelis y chuches y pudieron dormir sin problema. Incluso Charlie probó la ducha y nos dijo que aunque era muy estrecha estaba muy bien. 

Nuestro viaje con Tortu y Chinita fue menos “placentero” pero los niños sí descansaron. Solamente por eso ya mereció la pena haber elegido esta forma de viajar. Ahora que caminan y aún no se entretienen con muchas cosas, es una manera de desplazarse que no descarto utilizar de nuevo.

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Cuando llegamos a León la bajada del tren fue otro espectáculo; hasta que Perico no bajó con el cochecito que bloqueaba la puerta, no pudo bajar ningún pasajero. Después de él, todos nosotros en fila india…

¡Ah! La boda muy divertida. Pero esto ya te lo contaré otro día…

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COMMENTS

  1. JULIA 27 mayo, 2013 at 9:11 pm #

    Sois admirables. Comentabas que os mudabais de piso y en medio de la mudanza, os vais de boda y nada menos que a León…….Os imagino con los niños, maletas y todas las bolsas de los trajes para el evento..Es digno de una familia numerosa que puede con todo lo que se les eche. Seguir así, saldrán unos hijos que se amoldarán a todas las circunstancias

    • Sofía 27 mayo, 2013 at 10:56 pm #

      Hola Julia! Pues está siendo un poco difícil no te creas…y los niños van un poco despistados, pero como bien dices, creo que les puede ir muy bien para que se vayan adaptando a los cambios que la vida va pidiendo. Muchas gracias por tu apoyo!

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